Por Dr. Laureano Giraldez-Rodriguez, MD, FACS
Cuando alguien empieza a tener dificultad para tragar, una de las primeras preguntas que surge es: ¿por qué me está pasando esto? La respuesta no siempre es simple. La disfagia puede tener muchas causas, y entenderlas es el primer paso para encontrar el tratamiento correcto.
El tragado es más complejo de lo que parece
Antes de hablar de causas, es importante tener claro que tragar no es un movimiento simple. Es una acción coordinada que involucra más de 30 músculos y varios nervios trabajando en secuencia perfecta. Cuando cualquier parte de ese proceso falla, el resultado puede ser dificultad para tragar.
Por eso, las causas de la disfagia se dividen en dos grandes grupos: las que afectan los músculos y nervios, y las que tienen que ver con la estructura física del esófago o la garganta.
Causas neurológicas y musculares
Las condiciones que afectan el sistema nervioso son una de las causas más frecuentes de disfagia, especialmente en adultos mayores. Entre las más comunes están:
- Accidente cerebrovascular (ACV o stroke): esta es una de las causas más frecuentes de disfagia. Cuando un stroke daña las áreas del cerebro que controlan el tragado, los músculos involucrados pueden debilitarse o descoordinarse. Se estima que entre el 40% y el 70% de los sobrevivientes de stroke experimentan algún grado de disfagia.
- Enfermedad de Parkinson: a medida que esta condición progresa, la capacidad de los músculos, incluyendo los del tragado, de moverse de forma fluida y coordinada se afecta. La rigidez y el temblor pueden hacer que pasar los alimentos sea lento y difícil.
- Esclerosis múltiple y otras enfermedades neurológicas: condiciones como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), la miastenia gravis, o la esclerosis múltiple pueden dañar los nervios que controlan la deglución y provocar disfagia progresiva.
- Debilidad muscular relacionada con la edad: con el envejecimiento, los músculos del tragado pueden perder fuerza y coordinación, un proceso conocido como presbifagia. Es importante entender que aunque es más común en personas mayores, no es algo que se deba ignorar.
Causas estructurales
A veces el problema no está en los nervios ni en los músculos, sino en la estructura física del esófago o la garganta. Estas causas suelen provocar lo que llamamos disfagia esofágica, donde el alimento tiene dificultad para bajar desde la garganta hasta el estómago.
- Esófago estrecho: el esófago puede estrecharse por cicatrices causadas por reflujo crónico, inflamación, o procedimientos previos. Cuando el canal se estrecha, los alimentos sólidos son los primeros en quedarse atascados.
- Anillos y membranas esofágicas: formaciones de tejido que se desarrollan dentro del esófago y reducen su diámetro. El anillo de Schatzki es uno de los más conocidos y puede causar episodios de atragantamiento con comidas sólidas.
- Acalasia: es un trastorno de la motilidad donde el músculo del esfínter inferior del esófago no se relaja correctamente para dejar pasar la comida al estómago. Las personas con acalasia sienten que la comida y hasta los líquidos se quedan atascados en el pecho.
- Tumores: un tumor en el esófago, la garganta o las estructuras cercanas puede comprimir o bloquear el paso de los alimentos. La disfagia progresiva, que empeora con el tiempo, especialmente con alimentos sólidos, es una señal de alerta que siempre hay que evaluar.
Otras causas frecuentes
- Reflujo gastroesofágico (GERD): la irritación crónica del esófago por el ácido del estómago puede causar inflamación y, con el tiempo, estrechar el esófago. También puede afectar la sensación al tragar, haciendo que todo se sienta más difícil o doloroso.
- Cirugía o radioterapia en la cabeza y el cuello: los tratamientos para el cáncer de cabeza y cuello frecuentemente afectan los tejidos y nervios involucrados en el tragado. La disfagia post tratamiento es una de las complicaciones más comunes y que más impacta la calidad de vida de estos pacientes.
- Infecciones y condiciones inflamatorias: la esofagitis eosinofílica, por ejemplo, es una condición en la que el sistema inmune provoca inflamación en el esófago, causando dificultad para tragar, especialmente con alimentos sólidos como carne o pan.
¿Por qué es importante identificar la causa?
El tratamiento de la disfagia depende de la causa. La disfagia causada por debilidad muscular se trata de manera muy diferente a la causada por un esófago estrecho o por una condición neurológica. Sin una evaluación adecuada, el tratamiento puede no ser efectivo o incluso empeorar la situación.
En el Centro de Voz y Tragado de Puerto Rico, nuestro proceso de evaluación está diseñado para identificar exactamente qué está causando tu dificultad para tragar. Utilizamos herramientas especializadas como la Prueba de Bario Modificado (MBSS), que nos permite observar en tiempo real cómo se mueven los alimentos desde la boca hasta el estómago.
No todas las causas son obvias, pero todas tienen solución
Muchas personas conviven con disfagia durante meses o años antes de buscar ayuda, pensando que es parte del envejecimiento o que no tiene solución. La realidad es que, independientemente de la causa, existe un plan de tratamiento que puede mejorar tu calidad de vida significativamente.
Si sientes que tragar se ha vuelto difícil, incómodo o que algo no está bien, no lo ignores. En el Centro de Voz y Tragado de Puerto Rico estamos aquí para evaluarte, identificar la causa, y acompañarte en el proceso de recuperación.
