Ablación de tiroides con radiofrecuencia: la alternativa sin cirugía en Puerto Rico

Ablación de tiroides con radiofrecuencia: la alternativa sin cirugía en Puerto Rico

Por Dr. Laureano Giraldez-Rodriguez, MD, FACS

Si te han diagnosticado un nódulo tiroideo benigno, probablemente te han dicho que tienes dos opciones: vigilarlo o operarte. Pero, ¿qué pasaría si te dijera que existe una tercera opción? Una alternativa mínimamente invasiva que puede reducir significativamente el tamaño de tu nódulo sin necesidad de cirugía, sin cicatrices, y sin la necesidad de tomar hormona tiroidea de por vida. Esa opción es la ablación con radiofrecuencia, conocida como ARF por sus siglas en inglés, y estamos orgullosos de ofrecerla aquí en Puerto Rico.

Soy el Dr. Laureano Giraldez, y como parte de mi compromiso con ofrecer las opciones más avanzadas a mis pacientes, me he entrenado en esta técnica que está transformando el manejo de los nódulos tiroideos en todo el mundo.

¿Qué son los nódulos tiroideos?

La tiroides es una glándula en forma de mariposa ubicada en la parte frontal del cuello que produce hormonas esenciales para el metabolismo de tu cuerpo. Los nódulos tiroideos son crecimientos o bultos dentro de la glándula tiroides que son extremadamente comunes. Se estima que hasta el 65 por ciento de la población general tiene nódulos tiroideos, aunque la mayoría son pequeños y nunca causan problemas.

Sin embargo, algunos nódulos crecen lo suficiente como para causar síntomas: presión en el cuello, dificultad para tragar, sensación de un bulto visible, o incomodidad al usar collares o corbatas. Otros se descubren incidentalmente durante estudios de imagen por otras razones. Aunque la gran mayoría son benignos, siempre es necesario evaluarlos adecuadamente para descartar malignidad.

El problema con las opciones tradicionales

Históricamente, el manejo de un nódulo tiroideo benigno pero sintomático ha sido binario: observar y esperar, o cirugía. La observación funciona cuando el nódulo es pequeño y no causa síntomas, pero puede ser frustrante cuando el nódulo sigue creciendo. La cirugía, ya sea una lobectomía que remueve la mitad de la tiroides, o una tiroidectomía total, es efectiva pero conlleva riesgos reales: cicatriz en el cuello, posible daño a los nervios que controlan la voz, riesgo de hipoparatiroidismo, anestesia general, y en muchos casos la necesidad de tomar levotiroxina de por vida.

Para un nódulo que sabemos es benigno, someter al paciente a una cirugía mayor a veces se siente desproporcionado. Y ahí es donde entra la ablación con radiofrecuencia.

¿Qué es la ablación con radiofrecuencia tiroidea?

La ARF es un procedimiento mínimamente invasivo que utiliza energía de radiofrecuencia para calentar y destruir selectivamente el tejido del nódulo tiroideo. Se realiza a través de una aguja especial que se inserta directamente en el nódulo bajo guía de ultrasonido en tiempo real. El calor generado por la radiofrecuencia causa necrosis del tejido del nódulo, y con el tiempo el cuerpo reabsorbe ese tejido, reduciendo significativamente el tamaño del nódulo.

¿Cómo es el procedimiento?

Este es uno de los aspectos que más sorprende a mis pacientes. La ARF se realiza de forma ambulatoria, en nuestro centro, con anestesia local. No requiere anestesia general ni hospitalización. El procedimiento típicamente dura entre 30 y 60 minutos, dependiendo del tamaño del nódulo.

Durante el procedimiento, el paciente está despierto y cómodo. Monitoreamos constantemente por ultrasonido la posición de la aguja y el efecto del tratamiento en tiempo real. Utilizamos la técnica de aguja móvil, también llamada «moving shot technique», que nos permite tratar el nódulo de manera uniforme mientras protegemos las estructuras circundantes.

¿Cuáles son los resultados?

Los estudios internacionales y nuestra propia experiencia muestran resultados impresionantes. En promedio, los nódulos se reducen entre un 50 y un 80% de su volumen original durante los primeros 6 a 12 meses después del procedimiento. Muchos pacientes reportan alivio de sus síntomas a las pocas semanas. La función tiroidea se preserva en la inmensa mayoría de los casos, lo que significa que la mayoría de los pacientes no necesitan tomar hormona tiroidea después del procedimiento.

Las tasas de complicaciones son muy bajas. Los efectos secundarios más comunes son dolor leve en el sitio del procedimiento y algo de inflamación, que generalmente se resuelven en unos pocos días. Las complicaciones serias, como cambios en la voz o infección, son extremadamente raras cuando el procedimiento lo realiza un médico con entrenamiento adecuado.

¿Quién es candidato para la ARF?

No todo nódulo tiroideo requiere o es apropiado para la ARF. Los candidatos ideales son pacientes con nódulos tiroideos benignos confirmados por biopsia que están causando síntomas o preocupación estética. También puede ser una opción para nódulos tiroideos autónomos que están causando hipertiroidismo. No es apropiada para nódulos con sospecha de malignidad.

La evaluación incluye un ultrasonido detallado y una biopsia por aspiración con aguja fina para confirmar que el nódulo es benigno antes de proceder con el tratamiento.

Puerto Rico a la vanguardia

Me enorgullece poder decir que estamos ofreciendo esta tecnología de vanguardia aquí en nuestra isla. Muchos pacientes anteriormente tenían que viajar fuera de Puerto Rico para acceder a este tipo de tratamiento. Ahora, pueden recibir atención de clase mundial sin salir de casa.

Mi filosofía siempre ha sido ofrecer a mis pacientes todas las opciones disponibles, explicar los pros y contras de cada una, y ayudarles a tomar la mejor decisión para su situación particular. La ARF no reemplaza la cirugía tiroidea; la complementa como una herramienta adicional en nuestro arsenal terapéutico.

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