Por Dr. Laureano Giraldez-Rodriguez, MD, FACS
Cuando escuchamos «amigdalectomía», la mayoría pensamos en una cirugía de niños. Pero la realidad es que los adultos también pueden necesitar que les remuevan las amígdalas, y la experiencia es bastante diferente. Si te han recomendado una amigdalectomía o estás considerándola, quiero darte información clara y honesta sobre lo que implica.
¿Por qué un adulto necesitaría una amigdalectomía?
Las indicaciones más comunes para amigdalectomía en adultos incluyen las amigdalitis recurrentes. Si tienes siete o más episodios en un año, cinco o más por año durante dos años consecutivos, o tres o más por año durante tres años consecutivos, y estos episodios están afectando tu trabajo, tu vida social y tu bienestar general, la amigdalectomía es una opción legítima.
La apnea obstructiva del sueño es otra indicación importante. En pacientes seleccionados donde las amígdalas son significativamente grandes y contribuyen a la obstrucción de la vía aérea durante el sueño, su remoción puede ser parte del plan de tratamiento.
Los abscesos periamigdalinos recurrentes son una indicación frecuente en adultos. Si has tenido dos o más abscesos, la probabilidad de que se repitan es alta, y la amigdalectomía puede prevenir futuros episodios.
Las amígdalas asimétricas, donde una amígdala es notablemente más grande que la otra, requieren evaluación para descartar linfoma u otros procesos malignos. En algunos casos, la amigdalectomía se realiza con fines diagnósticos.
Los cálculos amigdalinos recurrentes, o tonsilolitos, que causan mal aliento persistente y molestia faríngea, también pueden ser una razón para considerar la cirugía, aunque generalmente después de intentar medidas conservadoras.
Lo que debes saber: la recuperación en adultos es diferente
Aquí es donde quiero ser completamente honesto contigo. La amigdalectomía en adultos tiene una recuperación significativamente más difícil que en niños. Esto se debe a que los tejidos adultos son más vascularizados, la cicatrización es diferente, y la tolerancia al dolor postoperatorio es diferente.
El dolor postoperatorio es la queja número uno. Los primeros tres a cinco días son incómodos, pero los días cinco a diez pueden ser los peores porque es cuando las escaras, las costras que se forman donde estaban las amígdalas, comienzan a desprenderse. Esto puede causar un aumento temporal del dolor y, en algunos casos, sangrado.
La recuperación completa típicamente toma de dos a tres semanas. Durante este tiempo, la dieta será limitada a alimentos blandos y fríos. Hablar puede ser doloroso. Y hay un riesgo de sangrado postoperatorio de aproximadamente tres a cinco por ciento que puede requerir regresar al hospital.
Preparación antes de la cirugía
La preparación adecuada puede hacer una diferencia significativa en tu recuperación. Recomiendo tener disponible en casa mucha agua, helados, paletas de hielo, caldo frío o tibio, pudín, yogurt y otros alimentos suaves. Un humidificador en la habitación ayuda a mantener la garganta húmeda durante el sueño.
Es importante suspender aspirina, ibuprofeno, y cualquier suplemento que pueda aumentar el riesgo de sangrado al menos dos semanas antes de la cirugía. Planifica al menos dos semanas fuera del trabajo, especialmente si tu trabajo requiere hablar mucho.
El procedimiento
La amigdalectomía se realiza bajo anestesia general y típicamente toma entre 30 y 45 minutos. Existen varias técnicas quirúrgicas: electrocauterio, radiofrecuencia, disección fría, y técnicas con coblation. Cada una tiene ventajas y desventajas, y la elección depende de la preferencia y experiencia del cirujano.
En mi práctica, utilizo la técnica que considero más apropiada para cada caso individual, priorizando la hemostasia efectiva y la minimización del dolor postoperatorio.
Consejos para la recuperación
La hidratación es lo más importante durante la recuperación. Toma pequeños sorbos de agua constantemente, incluso cuando no tengas sed. La deshidratación empeora el dolor y aumenta el riesgo de complicaciones.
Mantén un régimen de analgésicos según lo prescrito. No esperes a que el dolor sea intenso para tomar tu medicamento; es más fácil prevenir el dolor que controlarlo una vez que se establece.
Evita alimentos duros, crujientes, ácidos o picantes durante al menos dos semanas. Estos pueden irritar las heridas y aumentar el riesgo de sangrado. Las comidas frías y suaves son tus mejores aliados.
Descansa. Tu cuerpo necesita energía para sanar. No intentes volver a tus actividades normales demasiado pronto.
Cuándo buscar atención urgente
Debes ir a la sala de emergencias inmediatamente si tienes sangrado activo de la boca, si escupes sangre roja brillante, si el sangrado es más que pequeñas trazas de sangre en la saliva, si tienes fiebre mayor de 101.5°F o si no puedes mantener hidratación oral.
La amigdalectomía en adultos no es una decisión que se toma a la ligera, pero cuando está indicada, puede mejorar significativamente la calidad de vida. Si has estado sufriendo con infecciones recurrentes o amígdalas problemáticas, una conversación con tu otorrinolaringólogo puede ayudarte a evaluar si esta es la opción correcta para ti.


